Sábado por la tarde de lluvia y cierres municipales.

Vivo en un ayuntamiento en el que en las tiendas y el entretenimiento de escaparates escasea, así que ha sido la manera perfecta de retomar lectura y entrenamiento cerebral cómo a mí me gusta y que habitualmente estoy abandonando.

Leyendo un libro sobre el verdadero significado de esa energía con tan mala fama y que a veces tanto tememos a la vez que adoramos, que es el dinero, he encontrado un cuento qué explica la esencia de gastar para generar verdaderas riquezas.

Voy a compartirlo contigo porque me siento agradecida por cada euro invertido en mis manos y en el valor que yo te aporto y que me permiten seguir generando una cadena de riqueza en otras personas y además este año colaborar con la ONG que ayuda a niñas de la mutilación genital femenina y matrimonios forzosos infantiles.

Espero que te haga sentir y sonreír como a mí al comprender la importancia que realmente tiene.

Había un pueblo en el que varias familias tenían diferentes necesidades que no podían cubrir.  No sabían que hacer y solo estaban esperando a que sucediera algún milagro. Entonces un día llego un foráneo. Esta persona se dirigió a la pensión del pueblo y pago con un billete de 100 € su estancia y manutención durante dos jornadas para poder así descansar del largo viaje que estaba realizando.

  El propietario del hotel, contento por haber conseguido por fin algo de efectivo, decidió pedirle a la electricista del pueblo que le arreglará una instalación de su casa que llevaba estropeada algunos meses y le ofreció hacerlo por los 100 € que había recibido.

La electricista llegó a casa y, emocionada como estaba de que por fin alguien la hubiera contratado para ofrecer sus servicios, le compró la bicicleta que tanta ilusión le hacía a su hijo a la mañana siguiente.

La bicicleta llevaba tanto tiempo en el escaparate que en cuanto la vendió, el responsable de la tienda de deportes del pueblo decidió emplear los 100 € que acababa de recibir en contratar el servicio de algún profesional que pudiera darle formación sobre qué tenía que hacer para que esa venta que acababa de hacer se repitiera muchas más veces.

Entonces llamó a su amigo, regente del hotel, para preguntarle quién podría ayudarle con ese asunto. El propietario de la fonda había trabado buena amistad con su cliente después de 2 noches de estancia y sabía que el foráneo que estaba en la fonda era experto en ventas y marketing para pequeños negocios.  Así que el propietario de la tienda de bicis contrató una asesoría por 100 €, que fue la cantidad que le pidió, y al día siguiente recupero en su primera venta por internet los 100 € que le había pagado al experto por su formación de marketing.

Y así fue como el forastero se marchó del pueblo con sus mismos 100 €. Aunque todos los vecinos eran más ricos y abundantes ya que tenían la instalación eléctrica reparada, una bicicleta más en el pueblo, conocimiento de marketing… y, además, otros 100 € nuevos en el pueblo.

Por su parte el forastero se marchó con el mismo importe con el que había llegado en el bolsillo, pero habiendo disfrutado de un par de noches de hotel.

 

Con este maravilloso cuento sobre la verdadera esencia del dinero me despido y te dejo reflexionar

¡feliz fin de semana!